Tamaru {1.- ♥}
jueves, 21 de enero de 2010
-Mira Hija.- me agarraba mi madre de la mano. -¿Ves aquel pájaro que esta posado en ese árbol del patio?- me decía con delicadeza mi amada madre. -Si.- Respondí asintiendo mi cabeza. Mi madre por un momento sonrió y cerro los ojos susurrando al vacío: -<< Algún día conocerás el poder de observar >>- Se levanto y se marcho a hacer cosas, yo sin embargo me quede sentada observando aquel pájaro. El pájaro estaba quieto un rato y más tarde se marchaba a coger algo de comida y volaba hacia el cielo. Abrí los ojos como platos y me levante de un salto;corrí hasta mi madre y le tiraba del quimono. -¡¡Mama!! ¡¡Mama!! ¡El pájaro! ¡El Pájaro!- brincaba sin parar. -Quieta hija, espera...- mi madre dejo las cosas que tenia en la mano en una mesilla. Con delicadeza nos fuimos al patio del arbolillo y así señale hacia el árbol: -Cogió comida el pajarito y se marcho.- miraba a mi madre, y ella de pronto entristeció. -¿Mama?- me quede en blanco, ella susurro algo que apenas oí. Me soltó la mano y se marcho de nuevo a sus tareas, yo mientras me senté de nuevo y con seriedad y me quede observando.
Pasaron los meses, el año, otro año... Y yo continuaba creciendo, avanzando y como no: observando. -Tamaru.- me di media vuelta y mire a mi padre. Me levante y me dirigí hacia el. -Tengo que contarte una cosa.- ambos nos fuimos a la sala de invitados. Parecía que en aquel instante el tiempo se paro, que el aire no corría, que los pájaros no volaban. -Tu madre sufre una extraña enfermedad.- me dijo con voz tensa y con sus manos posadas en mis hombros. -Los médicos dicen que debe guardar reposo, y esperan encontrar cura lo antes posible...- cabizbaja derrame una pequeña lagrima. -...pero si no encuentran un elixir pronto, puede que... no sobreviva.- se levanto y cerro la puerta corredera. Me quede quieta llorando, arrodillada y con las manos juntas. Mama estuvo dos semanas de reposo en el hospital, para entonces regreso a casa y estuvo de reposo en su habitación. Una mañana me llamo, -Hija miá, ven aquí.- me acerque con cautela. -quiero pedirte un favor.- sonreí y pregunte: -¿Que favor mama?- me tomo una de las manos y me miro con ojos lagrimosos. -Quiero que todos los días observes al pajarito del árbol, y nunca nunca dejes de observarle.- aparte mi mano rápidamente pues sentí que un miedo me recorría todo el cuerpo, de los pies a la cabeza.
Asentí con la cabeza y me levante, mama se quedo mirándome fijamente como si esperara algo de mi. Yo dedique un corto suspiro mientras intentaba poner otra actitud, pero lo único que hice fue poner cara seria y sentarme delante de la puerta trasera y fijarme en aquel pájaro que tanto quería mi madre. Me senté allí y para mi parecía que no pasaba el tiempo pero alrededor mía, si. Pasaron años, y había cumplido recientemente 17 años. Para entonces mama murió, pues no se encontró cura alguna y falleció;sus ultimas palabras fueron como un resoplar y su eco solo se oía cuando había viento. Lo único que avecinaba novedades para mi era que una familia de una de estas cuatro casas que formaba el pequeño recinto, se habían mudado.
Tras tantos años, para mi sin mi madre el mundo estaba vacío y sin energía;sin embargo algo me decía que pronto cambiarían las cosas.
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